Cuando yo era joven me entretenía jugando con un balón, cuando empecé a estudiar consultaba en la biblioteca y me informaba con los titulares de la prensa que vendía en el parque de mi pueblo, porque yo tuve que trabajar desde muy niño para poder estudiar. Lejos estaba de pensar que un mundo digital permitiría el entretenimiento, la educación y la información con un solo clic. Conocí el internet cuando era adulto, no tenía la capacidad económica para estar conectado como ese 56% de colombianos que en la actualidad no cuentan con internet, porque no tienen con qué pagar.
En esta época, tener internet es un privilegio, el Estado tiene el deber de garantizar la cobertura, es decir, que el internet llegue a toda Colombia, aspecto en el cual andamos relegados, ya que solo el 43% de los hogares colombianos tienen internet. Pero, estas cifras son más negativas si tenemos en cuenta que el estrato uno está desconectado en un 80%, el estrato dos en un 60% y el tres en un 53%, esto evidencia la brecha de desigualdad que vive el país.
En pleno siglo XXI el Gobierno Nacional no ha conseguido llegar de una manera formal a gran parte del territorio. Los esfuerzos del Ministerio de la TICs son insuficientes, el país no cuenta con una política que le apueste al desarrollo de las telecomunicaciones y la ley de “Modernización de la TIC” ha conseguido privilegiar a grandes empresarios del sector de las telecomunicaciones.
Que las familias colombianas en estrato 1, 2 y 3 tengan un mínimo básico de internet gratuito, así como hoy existe el mínimo vital del agua y energía, significa para Colombia garantizar una serie de derechos fundamentales enmarcados en el Estado Social de Derecho. También implica mejorar indicadores de empleo y de producción nacional, lo que aportaría a disminuir las cifras negativas que hoy tiene el país en materia laboral, pero también, aporta a que el crecimiento económico se dé en el sentido del desarrollo humano y no solo para las grandes empresas.
Es por eso que se hace necesario crear un mínimo básico de internet para acabar con la brecha de desigualdad digital.
