Foto El País
El miedo a la ebullición del caldo de la desgracia en que han venido cocinando a la sociedad, les obliga a pretender un falso llamado a la cordura de los organizadores del paro nacional programado para el 28 de abril, aduciendo la salud de los colombianos que van a salir a protestar, lo que podría causar un incremento en la ocupación de camas UCI que en este momento según reportes de ellos mismos se encuentran a punto de colapsar según esa maravilla de película maquiavélica digna de haber recibido en la reciente entrega de los Oscares varias estatuillas al mejor director, al mejor productor, al mejor guion, mejores actores de reparto, todo muy bien libreteado y manipulado para que la mentira y la falsedad del gobierno pase supuestamente desapercibida y evite la participación de las masas a punto de ebullición en la protesta que tiene tan asustados a los mal elegidos.
La mayoría de los ciudadanos (as) del país se congregaron durante todo el día en todas las ciudades, pese al miedo al contagio y pese a la prohibición que por lo menos hizo en Cundinamarca y Bogotá el Tribunal Contencioso Administrativo que declaro las marchas impedidas para realizarse el 27 de abril siendo las ocho de la noche, lo que genero un efecto en contra de las pretensiones del gobierno y termino movilizando a mucha más gente a caminar y participar en las marchas, el apoyo de la gente fue total y demostró que hay un pueblo cansado de los atropellos y que están dispuestos a seguir adelante con las protestas.
Sin embargo las protestas en Colombia tienen un bajo promedio de efectividad, en cuanto a conseguir cambios en los programas de gobierno y menos aún en los mismos gobiernos o sistemas, la más significativa tiene que ver con la Constitución del 91, que surgió más de una protesta de un movimiento que logró aglomerar gran parte de las corrientes políticas y sociales del momento, las protestas en Colombia pese a ser regulares son solo momentáneas y con consecuencias solo para la economía de los nacionales que se ven afectados por la destrucción de bienes que para nada afectan ni al gobierno ni a los mal elegidos del gobierno, los actos de violencia en las que suelen terminar dichas protestas solo perjudican a la misma sociedad que protesta.
Entre los manifestantes siempre se mezclan jóvenes que marchan en busca de un golpe de adrenalina, de un momento de euforia basado en el enfrentamiento con las autoridades y de conseguir en medio del desorden que puedan generar un provecho personal, jóvenes que al entrevistarlos evidencian su ignorancia sobre porque se encuentran marchando y son de fácil manipulación por los intereses ocultos en la protesta que pretenden ilegitimar una sociedad hastiada de los abusos del estado, sociedad que quiere pacíficamente mediante este medio legitimo conseguir justicia y equidad.
La efectividad de las protestas se da si se mantienen durante el tiempo necesario para hacerle doblar el brazo al estado, los lideres de la protesta en Colombia son personas que sienten hambre y dejan a las multitudes abandonadas mientras ellos van y almuerzan en sus casas, los exaltados y motivados participantes en las protestas quizás hagan un turno de doce horas y máximo de veinticuatro, agotando sus energías en gritos arengas y consignas sostenidas en unas piernas cansadas, un estómago vacío, un cerebro con sueño y un corazón frustrado por la soledad en que siempre terminan las protestas, los convocantes los están mirando por televisión, analizando desde sus aburguesados escritorios las posibles causas de las derrota, pero con la fecha programada para la siguiente protesta en la que de nuevo se visten de líderes surgidos del mismo material de quienes sufren las causas de la protesta, habiendo negociado ya los dividendos de su poder de convocatoria con el estado al cual pretenden detener en sus atropellos.
Es un secreto a voces que los sindicatos son títeres bien manipulados por sus dirigentes que a su vez son también muy bien manipulados por el estado que les mantiene sus refrigeradores a reventar de mermelada para sus galletas, porque parte del bálsamo para mantener a los colombianos en estado de calma es permitirles ejercer su derecho a la protesta legitima y pacífica que en ocasiones termina en hechos de violencia siendo para el estado el motivo para usar su poder de represión conformado por colombianos que también son víctimas del sistema y debieran estar marchando en la misma dirección de los que protestan, ejerciendo sobre la psiquis y el físico de los participantes más cansancio que sumado al hambre y el sueño que produce marchar durante horas cargando pancartas y banderas terminando así con los objetivos de las protestas, resultado ya siniestramente calculado por sus convocantes y los mal elegidos gobernantes.
El Comité Organizador del Paro se sorprendió de la cantidad de manifestantes que acudieron a su llamado, y seguramente están por debajo de lo que esto significa, como manejar el descontento de las masas, como aprovechar la indignación, el enojo, el aburrimiento de los que protestan y de los que desde las casas están de acuerdo con que es demasiado lo que el estado hace con la ciudadanía, como aprovechar la fuerza de una nación que se encuentra dispersa en todas las ciudades y que cuando se reúne demuestra que puede quitar y poner gobernantes si así lo decide, sin la preparación para llevar a buen termino esta manifestación de descontento, el Comité Organizador sale a los medios de comunicación a pavonearse con el éxito obtenido pero sin un plan que puede mantener en las calles a esta ciudadanía que va sentir más hambre en esta situación de la que ya le está haciendo sentir el gobierno y por eso termina retirándose para mediante el ingenio emprendedor de cada uno lograr llevar el alimento a sus casas.
Sobre el alimento es que se basa el éxito de la continuidad de las protestas, un Comité bien organizado debe garantizar a los manifestantes el sustento diario que permita la ocupación constante de las calles por los menos durante dos semanas, que le permita la participación sin miedo de represalias laborales, económicas, legales o de otra índole que hacen mella en los participantes, estos organizadores se presentan sin un plan, sin propuestas serias a largo plazo que consoliden los logros de la protesta en caso de que pueda perdurar, los que si están preparados son los mal elegidos que tienen visión a varios años adelante y tienen muy bien planeado el paso a paso para llegar a sus objetivos y que en este momento van a salir a pescar en rio revuelto, van a querer politizar el éxito de la protesta, en vísperas de unas próximas elecciones en las que van a robar las banderas del manifestante para subirse al poder y con nuevos nombres y nuevos proyectos seguir en su corrupta carrera robando a la nación.
Entre los conformantes del Comité hay dinosaurios en vías de extinción que se aburguesaron y capitalizaron haciendo convocatorias a paros durante su existencia, las centrales obreras y los sindicatos vieron como sus dirigentes se engordaron y educaron a sus familias en el exterior, colocando a varios de sus integrantes en puestos del gobierno del cual hacen denuncias constantes, pero también hay un jardín que recién florece y sus raíces vienen de las universidades y de movimientos sociales jóvenes que representan la cultura, el arte, la educación, el emprendimiento, la investigación en todas las áreas que conservan sus ideales intactos, puros de corazón, con la honradez, el coraje y la inteligencia necesaria para llevar a buen destino los logros de la gran manifestación de poder del pueblo.
Continuar con la protesta es la clave para conseguir resultados, continuar en las calles con demostraciones pacíficas, pero en las calles abandonando los escritorios desde donde los dinosaurios aburguesados directores de las agremiaciones sindicales y sindicatos están disfrutando del éxito total que tuvo esta convocatoria, en la que se dejo de lado a quienes convocaron, la gente salió a protestar y a marchar porque están agotados, están al limite y salieron para reclamar el cumplimiento de la constitución que debe ser respaldada por el verdadero estado de derecho que para nada esta representado por Duque y sus alfiles y mucho menos por los senadores y representantes mal elegidos por los colombianos.
Y es entonces cuando aparece la gran solución a la compleja problemática del país, elegir bien, evitando la corrupción electoral y votando con conciencia por candidatos que sean ajenos a la maquinaria política tradicional y podrida desde ya hace más de cincuenta años, se requiere de la aparición de nuevos y valerosos lideres quienes quizás estén dirigiendo en estos momentos pequeñas organizaciones y comunidades que sumadas en fuerzas pueden con facilidad colocar el presidente y el congreso que merece Colombia.
