Ríos en Colombia están envenenados.

La concentración de bacterias fecales en el río Cali supera en su totalidad los niveles permitidos por la legislación colombiana. Foto: Helmuth Ceballos, Darío Rivera, Unimedios Palmira.

Bogotá12 de diciembre de 2025Creado por YRM/dmh/LOFN.° 467

Desde la cuenca Magdalena-Cauca hasta la Amazonia, científicos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) muestran cómo la contaminación por minería, vertimientos y deforestación, entre otras actividades, está asfixiando nuestros ecosistemas fluviales. El Especial de Periódico UNAL impreso, “¿Ríos envenenados?, herencia que recibirán las nuevas generaciones en Colombia”, circula este domingo 14 de diciembre con El Tiempo —solo para suscriptores—, y su versión digital se podrá leer a partir del lunes 15 de diciembre en periodico.unal.edu.co

Una de las razones por las que Colombia es considerada como una potencia hídrica mundial es por la riqueza de sus ríos, entre los que se destacan la cuenca del río Magdalena-Cauca, que baña 11 departamentos de Colombia: Magdalena, Atlántico, Bolívar, Cesar, Antioquia, Santander, Boyacá, Cundinamarca, Caldas, Tolima, y Huila, en los cuales vive el 80 % de la población del país, y en donde se produce alrededor del 85 % del PIB nacional y el 70 % de la energía hidroeléctrica del territorio. 

Además, los ríos albergan una diversidad incomparable de peces, lo que posiciona el país en segundo lugar en el mundo, por sus 1.595 especies, de las cuales 400 son autóctonas, según la Lista de especies de peces de agua dulce de Colombia (2019). Sin embargo, el cambio climático, la deforestación, la pesca indiscriminada, la minería ilegal y los vertimientos domésticos e industriales sin tratamiento degradan su hábitat y ponen en riesgo la supervivencia de esta riqueza natural y la de las comunidades ribereñas.

Una deuda ecológica 

Esta edición impresa del Periódico UNAL pone el foco en una deuda pendiente con los ríos del país. En ella se presentan investigaciones de la Universidad que, desde campos como la ingeniería ambiental, los recursos hidráulicos, el derecho, la antropología, la biología y la microbiología, revelan los problemas que amenazan la salud pública y la de los ecosistemas fluviales. El Especial recorre territorios diversos, desde La Guajira y el Magdalena, pasando por Antioquia y Chocó, hasta llegar a la Amazonia, para mostrar cómo cada región enfrenta desafíos particulares y cómo las ciencias aportan herramientas para comprender y enfrentar los retos hídricos del país.

En cuanto a la contaminación de los ríos, la edición 235 muestra casos como el del río Quito (Chocó), un afluente de la cuenca del Atrato en donde más del 90 % de sus fuentes hídricas han sido degradadas por la minería ilegal, actividad que deja sustancias como mercurio, plomo y arsénico envenenando silenciosamente el agua, la tierra y las especies que dependen de estos ecosistemas.

El panorama se agrava según otros artículos del Especial que revelan cómo ríos estratégicos del país, como el Amazonas, continúan desviando su caudal hacia Perú, lo que dejaría a Colombia sin conexión fluvial con el río más grande del mundo en menos de una década. También se documenta la crítica situación del río Cali y de las otras 5 cuencas del Valle del Cauca, contaminadas con bacterias fecales producto de vertimientos de aguas residuales sin tratamiento.

Investigar para conservar

Pero esta nueva edición del Periódico UNAL también evidencia cómo el encuentro entre la academia y las comunidades daría paso a procesos de conservación y reconciliación, como el que se adelanta en Puerto Guzmán (Putumayo), liderado por los investigadores de las Sedes Palmira y Amazonia, el cual, a partir del análisis de la diversidad genética de ejemplares de pirarucú, el pez más grande de América, presente en el río Putumayo, busca facilitar su reproducción. 

Los hallazgos de dicho trabajo han contribuido a la conservación de esta especie amenazada por la pesca indiscriminada, a través del proyecto productivo de la Cooperativa Multiactiva Comunitaria del Común (Coomucom), a la que están asociados alrededor de 75 reincorporados de las extintas FARC, en la cual crían esta especie en estanques de 1.400 m.

Los “ríos voladores” también tienen un espacio en este Especial, una invitación a mirar hacia el cielo y reconocer en la atmósfera esas “cuencas aéreas” que transportan enormes volúmenes de agua impulsados por el viento desde regiones como la Amazonia. La entrega explica cómo la deforestación y los cambios en el uso del suelo no solo afectan los ríos que corren por tierra, sino también aquellos que se desplazan sobre nuestras cabezas, cuyas corrientes no siempre se originan en el territorio nacional. En el caso de Colombia, estos flujos atmosféricos aportan cerca del 85 % de la humedad que se convierte en lluvia, proveniente en un 50 % del océano Atlántico (norte y tropical), un 30 % de las cuencas de los ríos Amazonas, Orinoco y Magdalena, y un 5 % del océano Pacífico.

Por otro lado, gracias a una alianza interinstitucional en la que participa la UNAL, el país avanza en innovación energética con la construcción de la primera planta experimental de “energía azul” en América Latina. Este proyecto, pionero en Latinoamérica, cuenta con una planta experimental en Bocas de Ceniza, que busca aprovechar el encuentro entre el agua dulce del río Magdalena y el agua salada del mar Caribe para generar electricidad limpia y renovable, con el fin de reducir la dependencia de fuentes tradicionales para Barranquilla.

Con estos y otros contenidos, el Especial “¿Ríos envenenados?, herencia que recibirán las nuevas generaciones en Colombia” de Periódico UNAL invita a conocer investigaciones que abren nuevas miradas sobre el futuro del agua en Colombia. Estará disponible a partir del 15 de diciembre en periodico.unal.edu.co

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