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Por Ricardo Olarte, Periódico Enfoque, 26 de mayo de 2021
Las muertes, las desapariciones, los heridos y la violaciones sexuales siguen sobre la palestra, ahora la CIDH se viene con toda sobre el gobierno Duque, la situación de Colombia es tema de la comunidad internacional, que ha hecho su propia idea, de acuerdo con los informes que reciben de sus embajadas, medios de comunicación y de las redes sociales, la violencia generalizada en el país derivada de la protesta pacífica, lo que suena contraproducente, va a completar un mes y siempre al final de estas protestas el número de victimas aumenta, como aumenta la participación de la sociedad colombiana en las marchas.
En el país los sucesos violentos aparecen casi siempre después de las marchas y plantones pacíficos que se realizan durante el día, es decir en la noche el panorama cambia y aparecen según las voces del gobierno unas fuerzas oscuras que provocan el caos e incitan a la intervención de la fuerza pública al atacar puntos neurálgicos de la infraestructura de las ciudades en donde se presentan estos hechos de violencia.
Desde la academia se sostiene la teoría que esto se veía venir, el desarrollo de esta violencia inicia hace medio siglo en jóvenes que hoy son viejos y que se han prolongado en la vida con sus hijos y nietos que en generación han soportado gobiernos sucesivos, que los han ignorado sistemáticamente durante años de atropellos contra la vida, la honra y la dignidad de estas generaciones que en su etapa más joven se encuentra hoy en las calles del país exigiendo lo que se les ha negado a los abuelos, a los padres, a los hijos y a los nietos.
Es una historia de paros, marchas y protestas que han sido meticulosamente burladas en acuerdos que terminan incumplidos y olvidados hasta que las generaciones jóvenes vuelven a manifestarse en las calles gobierno tras gobierno, acumulando en sus memorias y corazones una rabia, una tristeza, una indignación, un dolor de patria que se transmite en los genes de estas familias produciendo personas distintas que han perdido el gen del miedo y están dispuestos al sacrificio, pero un sacrificio distinto al que por años han tenido que soportar, ahora la idea de que la muerte por hambre y violencia de estado que por generaciones los humillo, se convierta en este momento en el único motivo valido para salir y sacrificarse en las calles poniéndole el pecho a la fuerza desmedida del gobierno en busca de las reivindicaciones que por medio siglo se les han negado.
La CIDH está siendo repelida, impedida como se pretende repeler e impedir de nuevo a los y la jóvenes en Colombia, confía el gobierno que para los primeros días de junio cuando autoricen la entrada de la Comisión el paro nacional debe haberse conjurado desde las mesas de negociación con la presentación de los acuerdos que dignifiquen la lucha incesante de la juventud actual, confía el gobierno que la mermelada untada en estas mesas de negociación haya surtido el efecto de acaramelar a los dirigentes del paro que se hayan dejado corromper, que el azúcar de las matrículas gratis, el pago del 25 % del salario de la juventud contratada por las empresas, el subsidio para la vivienda social juvenil, la renta básica y otras superficialidades baje el amargo de este trago, considera el gobierno que el pueblo joven será de nuevo manipulado por acuerdos que seguramente se convertirán en una burla más, menospreciando una juventud que perdió con el tiempo el gen del miedo y está dispuesto a hacer un sacrificio por su país que valga la pena.
Tiene este gobierno la oportunidad histórica de convertirse en el gestor del cambio por el que se encuentra la juventud colombiana protestando en las calles desde el 28 de abril sin descanso, tiene la oportunidad histórica de ser el medio político que ponga la voluntad que ha hecho falta para conseguir equidad y justicia para todos los colombianos y colombianas, tiene el gobierno la oportunidad histórica de ser el medio que le devuelva a la nación la dignidad y la honra, tiene el gobierno la oportunidad histórica de ayudar a generar el cambio en la hoja de ruta del país, tiene el gobierno la oportunidad histórica de poner los recursos que se necesiten para conseguir el desarrollo integral de la nación, tiene el gobierno la oportunidad histórica de sentarse y consolidar en la mesa de diálogo y negociación una revolución molecular disipada, distribuyendo el apoyo y los recursos en las comunidades para que se revolucionen, se desarrollen en igualdad de oportunidades y condiciones, y tiene el gobierno la oportunidad histórica de sacar a la juventud colombiana de las calles en pie de lucha y sentarlos en el congreso para seguir luchando por su país.
El impedimento de la entrada de la CIDH es una señal inequívoca de que al gobierno poco le importa lo escrito en el párrafo anterior, mientras se mantenga en el control del capital y en beneficio de muy pocos que miran el paro desde la comodidad de sus oficinas y casas muy bien amobladas, con sus hijos protegidos del vandalismo de las calles y con sus pasaportes listos para salir del país y desde el exterior esperar su turno en el control de un gobierno corrupto por décadas, la sociedad colombiana seguirá en su lucha por justicia y equidad, el tiempo ha cambiado a estas generaciones y este cambio requiere de un gobierno capaz de transformarse, de asumir el compromiso que exigen las familias colombianas que han aguantado los desmanes y abusos del estado en todos los tiempos, lo que ha fortalecido a las juventudes nacionales que cuentan con el apoyo de las generaciones que los han puesto ante la oportunidad histórica de hacerse cargo del gobierno de su país.
La CIDH tiene y tendrá el honor de verificar la lucha de una juventud que lo perdió todo, porque llegaron a su territorio sin nada, infancias pobres que sobrevivieron manteniéndose en el borde del abismo, entre la delincuencia, el narcotráfico, paramilitarismo, guerrilla y políticos corruptos, con muy pocas oportunidades de estudio, empleo, emprendimiento y salud , se criaron en medio de la humillación que produce la miseria y pese a eso han comprendido su país, lo han entendido y desde la precariedad que les ha forjado el carácter, se sienten hoy más que nunca con la entereza de sacrificarse por su país, porque han sido los gobiernos los que les han robado el bienestar, su país es rico y ahora quieren asumir la responsabilidad de dirigirlo sin partidos políticos, sin izquierda, sin derecha pero si con justicia y equidad.
Las protestas pacíficas se producen en la violencia de estado, por eso ahora algunos con violencia quieren reclamarle al estado por los años de olvido y abandono y esa es la verdad que Duque pretende ocultar ante la CIDH, una verdad que esta escrita en libros, poemas, canciones, plasmada en pinturas, murales, grafitis, gravada en videos, películas, cortometrajes y guardada en la memoria de generaciones de colombianos y colombianas que han traído a sus hijos para que hoy reclamen el país que se merecen.
