¿La Soacha que soñamos?

Próximo a cumplir los primeros 100 días de gobierno el alcalde Julián Sánchez Acosta aún

evidencia dificultades en la conformación definitiva de su gabinete de gobierno, y también

 dificultades en el cumplimiento de sus más inmediatas promesas anunciadas al inicio de su

 mandato que le han valido la crítica y el cuestionamiento desde diversos sectores políticos y

sociales del municipio.

Vamos por partes. Las diferentes jornadas de encuentros populares para la construcción del PMD

brillaron por su improvisación, baja afluencia de ciudadanos y limitada participación social

restándole legitimidad, credibilidad e importancia al ejercicio de la participación ciudadana.

Así mismo su deficiente y poco rigurosos diagnostico en la formulación del PMD y sin articulación

con las necesidades expresadas por la ciudadanía, lo hacen un plan ambiguo, sin estrategias y

políticas, sin programas y subprogramas, sin metas e indicadores y sin plan financiero.

No han sido pocas las críticas razonables y justas en relación con la conformación de la totalidad

 de integrantes del Consejo Territorial de Planeación, quienes deberían haber emitido su concepto

antes del 31 de marzo para su debate y aprobación en el Concejo Municipal.

Aunque paradójicamente el mandatario se ha venido quejando que le dejaron la “olla raspada”, no

dudo en mostrar sus dotes de ejecutor de los recursos públicos al firmar un contrato por $

75.954.580.00 con la empresa Nexus Coaching School según el Secop II para posicionar y socializar

su compromiso político más importante en cada encuentro ciudadano: la incorporación del

municipio a la Región Metropolitana Bogotá Cundinamarca.

Entretanto, no pocos de los nuevos funcionarios de tercer y cuarto nivel que prestan sus servicios

 a la nueva administración vienen trabajando “al gratín” y sin contrato de trabajo, lo que dicho sea

de paso le permitirá probar la lealtad de sus seguidores, y de uno que otro de los funcionarios que

alcanzaron a abandonar a tiempo el hundimiento del barco del saldarriagusimo.

De otra parte, ocupado en calmar la ansiedad por la espera a la que sometió a su coalición de

gobierno en el Concejo Municipal para adjudicar contratos y cargos públicos de primero y segundo

nivel, a casi 100 días de su gobierno no ha logrado conformar la totalidad de su gabinete,

quedándole solo el camino de ofertar algunos cargos por la vía de la “meritocracia amarrada”.

Así mismo, en una exótica demostración de “populismo neoliberal”, logró aprobar por mayoría

absoluta la eliminación gradual del impuesto a la telefonía celular que fortalecía la financiación de

los sectores de la cultura, el medio ambiente y el deporte dejándolos a merced de su voluntad de

mandatario y de sus conveniencias políticas futuras y aplazando la solución de fondo relacionada

con la revisión del estatuto tributario y los desproporcionados incrementos que seguirán

 gravitando sobre los menguados ingresos de los contribuyentes.

Tan generosa y aparente justicia y equidad tributaria solo pretenden justificar la importancia que

para el mandatario y hoy presidente de la Federación de Municipios de Colombia tiene para

convertir la ciudad en un apéndice de su ambicioso proyecto de región metropolitana justificando

su necesidad como la única vía para canalizar los recursos que la ciudad requiere para el desarrollo

y el bienestar de los ciudadanos.

En materia de seguridad la ciudadanía pasa por una de sus peores periodos de pesadillas y

zozobra, pues como se desprende de los informes de la prensa local y de la percepción de los

ciudadanos, las cifras de los resultados contra el crimen organizado y la delincuencia común no

 solo desbordan la capacidad operativa de las autoridades de policía, la fiscalía y el sistema local de

justicia sino también de la capacidad del nuevo gobierno para caracterizar el delito y en

consecuencia definir estrategias apropiadas para combatirlo con imaginación y creatividad.

Las comisarias e inspecciones de la ciudad luego de tres meses de instalarse el nuevo gobierno

afrontan un déficit de funcionarios que atiendan la alta demanda ciudadana, carecen de logística

de trasporte para atender situaciones críticas en diversos sectores de la ciudad mientras los

 ciudadanos esperan que sus problemáticas sean resueltas.

En los próximos días el mandatario deberá afrontar su primera prueba de fuego al finalizar la

prórroga de operación de vehículos del servicio público de pasajeros de las empresas locales con la

Secretaría de movilidad de Bogotá sin que se sepan los avances logrados en la búsqueda de

soluciones por parte de la mesa que presuntamente se creó para tal fin, generando la más

preocupante expectativa por parte de los usuarios de este servicio.

De remate, hace poco más de un mes, la Contraloría General de la Republica fijo su interés sobre

el avance de la obra del proyecto TM en las etapas II y III, en las que expresó su preocupación por

 el atraso de las mismas y la prórroga que se le otorgo hasta diciembre de 2025 a la empresa

constructora para la entrega total de la obra. El gobierno local no ha vacilado en especular con

 apoyo de directivos de TM que en los próximos meses entrará en operación el

servicio.

ahtarquinog@gmail.com

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