La resistencia de las huertas urbanas.

En Soacha se viene presentando desde hace mucho tiempo un proceso que viene tomando gran ímpetu en los últimos días, desde la segunda mitad del siglo anterior y lo que va corrido del presente, viene creciendo un gran interés reflejado en cantidad de proyectos que pueden haber fracasado o que por el contrario haber tenido gran éxito, me refiero al trabajo que viene realizando la pequeña comunidad en cada lugar del planeta del cual Soacha es un digno representante.

El regreso a las raíces, a las plantas, a las huertas, para solucionar un problema de economía pero especialmente de seguridad alimentaria, el aprovechamiento de los espacios que por pequeños que sean con el conocimiento adecuado se convierten en espacios de vida, albergando en cada uno de ellos una significativa cantidad de alimentos que se siembran, protegen y cosechan en pequeños surcos que sumados dan miles de hectáreas produciendo una gran variedad de frutos para las comunidades que estando en capacidad de organizarse en el intercambio del producto de estas huertas urbanas podrán solucionar una necesidad alimentaria a un  mínimo costo.

Además del empoderamiento sobre lo más preciado en materia de seguridad alimentaria, me refiero a las semillas, sobre las cuales se viene tendiendo un manto oscuro que pretende que estas semillas sean propiedad de empresas multinacionales, siendo esta empresas las que autoricen a las comunidades mediante pagos del derecho a sembrar y cosechar los alimentos derivados de estas semillas, imponiendo incluso un alto porcentaje de recolección con destino a estas empresas para que sean estas mismas quienes se encarguen de la comercialización, dejando a los cultivadores sin el derecho a subsistir con su propios cultivos y sin el derecho a conservar de la planta su semilla para una próximo cosecha.

Este proceso de huertas urbanas esta demostrando ser la salida a los problemas de alimentación que sufren las comunidades más pobres en el planeta, Soacha viene haciendo ingentes esfuerzos a nivel de familias, en pequeños colectivos y de forma individual que han probado suficientemente ser una solución económica y alimentaria, logrando un despertar en la conciencia social que ve en está actividad una verdadera alternativa en contra de los altos precios de los alimentos y en la posibles escases de los mismos.

Los desastres naturales, la explosión demográfica, el plástico, los desechos, las basuras, las guerras, la amenaza nuclear, el consumismo, la tala de bosques, la contaminación de las fuentes hídricas y demás inconciencias de la especie humana, desencadenan en fenómenos climáticos anormales y el calentamiento global, hecho que podría acabar con la existencia del ser humano sobre este planeta, hecho por el cual la humanidad viene pensando en depredar otros planetas o satélites.

Pero para conseguir este objetivo de conquistar otros mundos todos los proyectos tienen un eje transversal definitivo, la producción de alimentos, así que parten del mismo principio básico, en pequeños espacios producir la mayor cantidad de alimentos, necesitan al igual del conocimiento ancestral de la humanidad sobre como conservar o adecuar espacios aptos para cultivar, conocimiento que está siendo esparcido en estos momentos de muchas maneras, especialmente por ONGs y colectivos dedicados a este propósito como también en internet y en redes sociales.

Hecho que promueve un despertar en la conciencia colectiva, que promueve una resistencia hacia el sistema de producción, distribución y comercialización de los alimentos en el planeta tierra, las pequeñas comunidades aun desconectadas entre si y al interior de ellas, están sembrando las semillas de la otra forma de conseguir para la humanidad una seguridad alimentaria, que se ve amenazada por el monopolio de la industrialización y por el posible debacle del planeta, razón por la cual el conocimiento de como conservar o adecuar espacios para cultivar alimentos será  un conocimiento de vida o muerte para las comunidades.

Las redes de huertas urbanas son la medula espinal de la supervivencia humana en la actualidad y a futuro, conservar y adecuar pequeños espacios para la producción de alimentos junto con la conservación y cuidado de las semillas como un patrimonio de la humanidad, permitirán con el conocimiento ancestral que varía en cada lugar del planeta pero que se hace único para la humanidad, el conseguir la seguridad alimentaria en especial para las comunidades en desigualdad de condiciones, en este momento, porque ante el inminente colapso del planeta en el que todas las comunidades sobrevivientes quedaran en igualdad de condiciones haciendo el conocimiento sobre las huertas, esencial para la supervivencia de la especie humana y demás especies en la naturaleza.

En ese sentido el proceso que históricamente se viene dando en Soacha, esta intrínsicamente ligado con lo que ocurre a nivel mundial, el auge de la conservación de las semillas como patrimonio, el cultivo de estas semillas hasta convertirlas en alimento en pequeños espacios ubicados en patios, terrazas, terraplenes, balcones, techos, jardines, antejardines, garajes, incluso alcobas y baños en donde las plantas ornamentales han sido cambiadas por plantas de alimentos, creando en el interior de las viviendas como en el interior de cada familia y persona un despertar de la conciencia que viene con el paso de los años abriendo un camino hacia la red de huertas urbanas en pequeñas comunidades que seguro terminaran en una red global de alimentos muy diferente a la conocida en la actualidad.

El trabajo de las organizaciones y los colectivos en este sentido, así como el trabajo individual que se da en Soacha, como ejemplo de lo que sucede en el mundo, debe conducir al trueque de alimentos entre los participantes, hecho que disminuye el costo de los alimentos y afianza el proceso del cultivo urbano como una lucha, una resistencia que permita la seguridad alimentaria para la sociedad en general.

El proceso a pesar de los años de darse, aún se encuentra en sus inicios, requiere de acercamiento, socialización, comprensión, organización y ejecución, las huertas urbanas son islas distantes entre sí, requieren urgente crear canales de comunicación que les permita acercarse, en ese sentido hay que felicitar a las organizaciones y colectivos que en el municipio están luchando con las uñas por crear los surcos en donde se pueda sembrar la semilla de la red de huertas urbanas para que se conviertan en la resistencia, como fruto, a la forma en que se obtienen los alimentos en la actualidad, generando una seguridad alimentaria que dependa de las mismas comunidades.

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