La marcha continua…

Después de varios días de realizada la marcha en contra de Petro, queda el eco fuerte de la repercusión causada en Colombia por las protestas, las ciudades y municipios salieron a sus plazas principales y se juntaron a la distancia para reclamar, una procesión multicolor sin banderas ni tarimas que se junto desde todas las direcciones, y desde todas las clases sociales.

Sin micrófonos, sin parlantes, solo la voz del pueblo, una democracia fuerte se volvió a parar en las calles para exigir al gobierno su dimisión, una inconformidad que ha crecido hasta el punto de reunir medio millón de personas en todo Colombia, sin contar con los que desde sus casas y lugares de trabajo pese a ser Domingo, estuvieron ausentes pero presentes apoyando con su pensamiento e intención la voz de los marchantes que al unísono pidieron la salida del presidente.

Descaradamente Petro desestimo la denuncia que a voz nacional le grito en sus oídos, por sus constantes desatinos y desaciertos en la conducción del país se caracteriza este gobierno, lo que demuestra en la soberbia de reducir a tres ciudades la marcha en su contra, cegado por el orgullo y la estupidez Petro se refugia en su comité de aplausos que lo alaba y lo engrandece, llevándolo al borde del abismo de su egocentrismo que como un virus se le ha esparcido por su razón.

La sensatez en una virtud que abandono al engreído Petro, la Colombia Humana se reduce a un grupo sectario que sigue apoyando, aconsejando y asesorando al presidente hasta el ridículo, la potencia de la vida en este gobierno se usa para llevar a la tumba a un país que le demostró el pasado 21 de abril que está más vivo que nunca.

Mientras su popularidad sigue en declive, su obstinación continua en ascenso, desconociendo las voces experimentadas que logran dilucidar de entre las acciones de una nación, que el camino es abrir los espacios de escucha, de dialogo, de concertación, algunos de sus más cercanos colaboradores  desde el inicio de su debacle, le han sido sinceros diciendo que debe cambiar el curso de sus acciones, lo que les ha costado su retiro del gobierno, gente sensata ha tenido Petro acompañándolo pero poco a poco se ha quedado sin concigliere, y gobierna mal aconsejado desde sus redes sociales como un ególatra rey sin trono ni reino.

Con el cinismo de un desvergonzado se atreve Petro a convocar a una marcha que es tradicional año tras año, se aprovecha Petro de una fecha institucionalizada en el  calendario nacional y del mundo, el día internacional del trabajo, un triunfo de las comunidades obreras y trabajadoras del mundo, sin el menor reparo quiere hacerse a la bandera que con sangre se enarbola desde hace siglos, un legado de los obreros de la fábrica McCormick, durante varios días de lucha en abril y mayo de 1886, en la ciudad de Chicago.

Adjudicándose triunfos de una lucha sindicalista que sin duda llenara las plazas de las ciudades en Colombia, sin que Petro o su convocatoria tengan algo que ver, sabiendo de la masificación de esta fecha, el cínico de Petro la va a utilizar en su beneficio, una fuerza trabajadora que en esa fecha se moviliza celebrando y recordando los triunfos que a través de la historia han conseguido, luchando por mejorar sus condiciones de trabajo, una movilización que por sí sola garantiza la presencia de las clases sociales en las plazas públicas, una clase trabajadora digna y honrada lejos del manipulador de Petro que ni digno, ni honrado.

El sarcasmo de este señor llega al extremo de otorgarse méritos de esfuerzos ajenos, en su afán de cumplir una premisa en relación con sus tiempos de lucha armada, quiso soterradamente meterle a los colombianos la celebración por decreto de una fecha que siempre existirá en la historia del país, declarándola como día cívico, momentos después recula para decir que el tercer viernes del mes de abril será el Día Cívico de la Paz por la Naturaleza, dejando de lado la mera intención de celebrar cada año al M19, y dos días después tiene la desfachatez de decir que gracias al día cívico se mejoraron los niveles de los embalses que habían entrado en crisis debido al inclemente verano causado por el fenómeno del niño en el país.

Inclemente es también en sus desatinos el señor presidente de Colombia, lo único que ha mantenido desde su inicio como jefe de estado es la incertidumbre y el miedo en el país, sus electores son incrédulos ahora, marcharon en su contra el pasado 21 de abril, saldrán a la marcha el día internacional del trabajador porque es un derecho adquirido, sin que Petro y su falsa convocatoria sea la causa, esta es una nación que se ha manifestado libre, como lo hará el 1ro de mayo, debe ser respetada y jamás aprovechada como pretende hacerlo el señor presidente de la Republica de Colombia.

Ricardo Olarte

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