El comentario de la gente raizal o que han llegado de otros lados al municipio o que tan solo pasan de camino, es de una falta total de autoridad, desde la Autopista Sur la vista es un caos total, para los usuarios de esta importante vía, los puentes peatonales y las entradas a los centros comerciales son el reflejo del desorden en que vive Soacha, una ciudad que nunca avanza.
La calle 30 en san Mateo es el mejor ejemplo del abandono de la administración, el espacio público abarrotado de mercancías, la calle 13 en el centro de la ciudad, muchas calles soportan la realidad de un comercio informal que se formalizo ante la impotencia de un alcalde que está lejos de liderar, su incapacidad se ve reflejada en todas las secretarias, en los resultados de cada una, todas con un alto porcentaje de incumplimiento en el plan de desarrollo, que tiene por toda la ciudad programas, procesos y obras inconclusas, con sobrecostos por la demora, con problemas de calidad y con un bajo índice de eficiencia en la ejecución.
La falta de autoridad del alcalde, se refleja también en el alto índice de inseguridad, la ciudad es un atracadero constante. Los comerciantes formales son sometidos a extorsiones, el microtráfico es macro tráfico, los parques están inundados de sustancias sicoactivas y licor que asedian a los menores de edad, ejerciendo presión sobre ellos incluso en las mismas instituciones educativas, una ciudad entregada a las bandas delincuenciales y la delincuencia común.
En la ciudad duermen en las calles un gran numero de extranjeros y nacionales, los rincones de los puentes y las alcantarillas son refugio para estas personas que son parte de la inseguridad en la que vive el municipio, la autoridad es incapaz de solucionar este problema porque desde la alcaldía están pensando en puentes de cristal, aeropuertos e impuestos carísimos para la gente que trabaja o vive en el municipio, sin que se conozca por parte de la opinión pública algún plan de contingencia que evite a estas personas deambular por la ciudad como fantasmas desarraigados, que mendigan hasta que el hambre les obliga a tomar decisiones en contra de la ciudad.
La autoridad brilla por su ausencia en la reglamentación de los recicladores en la ciudad, algunos muy bien organizados por iniciativa propia y otros que andan desparramando por las calles la basura justo antes de ser recolectadas, en este aspecto todas las iniciativas desde el gobierno municipal son insuficientes con sobrecostos y de mala calidad, por lo que estos hombres, mujeres, niños y niñas que viven de este oficio se pierden entre la basura del ineficiente alcalde del municipio.
El transporte urbano es otra muestra de la falta de autoridad en Soacha, es insuficiente y de pésima calidad, los conductores son sometidos a extensas jornadas de trabajo pagando de su bolsillo la seguridad social y creando un caos vial en las horas pico, además pasándose por la galleta al mediocre secretario de movilidad, vivo reflejo del alcalde en su forma de administrar, quien tuvo que aceptarle a los transportadores un alza en los precios del pasaje urbano sin precedentes, una falta total de autoridad y una doble moral que permitió a este gremio colocar el precio a los pasajes de la manera que le dio la gana.
Una plaza de mercado desocupada a la fuerza por problemas de salubridad, pero rodeada de vendedores ambulantes que llenan de mercado las calles aledañas, un sector hoy famoso a nivel nacional porque el alcalde impuso su autoridad, pero dejando ver su inoperancia, falta de coordinación y planeación puesto que, al momento de ejercer autoridad por la fuerza, dejo a estas personas desalojadas sin asistencia de ninguna clase, sin soluciones y sin trabajo.
Hizo gala de su autoridad, pero para endeudar al municipio y obligo al Concejo Municipal a aprobar un cupo de endeudamiento más amplio con el que consiguió un préstamo que va a dejar al municipio en la quiebra, sin que la argumentación respecto al para que del préstamo fuera clara ni por parte del alcalde, ni por parte del Concejo. Como tuvo la autoridad para malgastar dos billones de pesos que ya había aprobado el Concejo para el plan de desarrollo girando cheques en blanco en muchos contratos que seguramente serán causa de investigaciones, como los tres mil millones del alumbrado decembrino y los tres mil millones del Festival del Sol y la Luna.
Saldarriaga ha ejercido autoridad pero para perjudicar a la sociedad soachuna, el mejor ejemplo de esto el impuesto predial, Catastro Avanza es el puñal con el que el señor alcalde esta atracando a la ciudad, sin la menor vergüenza ha dicho que quien deje de pagar este impuesto perderá su propiedad, sabiendo que con el alza desmedida de más del 500 % en un año, la mitad de la ciudad va a quedar endeudada con la administración, deuda que se hará aún más impagable el próximo año cuando se vuelva a registrar el nuevo aumento contemplado en el sanguinario atraco de Catastro Avanza, que avanza en contra de la ciudadanía.
Un panorama crítico para la ciudad, muy pocas cosas buenas se pueden decir del señor alcalde, quizá lo del pico y placa para entrar al municipio en puentes festivos, la ampliación de Transmilenio, una obra que depende de la nación en la que tampoco tuvo autoridad para exigir la implementación de los alimentadores dejando a la ciudadanía a merced del sistema y lo mejor, que ya está pronto a terminar su nefasto periodo de administración.
Tiene la esperanza la sociedad soachuna que quien suceda a Saldarriaga tenga la oportunidad de revertir todo el daño que le hizo al municipio y que las investigaciones existentes y las que le abrirán a Saldarriaga por sus actuaciones en frente de la alcaldía, esclarezcan los hechos y que se ejerza con autoridad sobre el alcalde que atraco al municipio de Soacha todo el peso de la justicia.
