La comunidad colombiana dio ejemplo.

El mal llamado paro, convocado por las centrales obreras, demostró de forma contundente la
desaprobación de los colombianos a este tipo de manifestaciones, una nación que ya está hasta la
coronilla de que un presidente convoque a un pueblo para defender una serie de proyectos mal
presentados que constantemente son hundidos en el senado, por falta de estructura, forma y
fondo, además de estar muy mal presupuestados, lo que ha llevado a este gobierno a ser uno de
los más rechazados por senadores, representantes y colombianos.
Desde que Petro inicio, su discurso ha sido el de convocar a la nación a las calles para defender la
cantidad de fracasos que viene acumulando durante los casi tres años de improvisaciones y de
despilfarro burocrático con el que logra que una minoría salga a hacer el ridículo en las calles,
refiriendo claro está a los pocos encapuchados que ocultan sus rostros para incendiar llantas,
haciendo una labor irrisoria para la opinión pública mayoritaria que evita hacer caso a las
convocatorias para ir a perder el tiempo y prefieren caminar, pero cumplir con sus compromisos,
personales, familiares, sociales y laborales.
Así como los jóvenes prefieren estudiar, aunque se vean avocados a sufrir una instrumentalización
por parte de los profesores de Fecode, quienes pretendieron en esos dos días del mal llamado
paro nacional, encubiertos bajo la premisa de enseñar a los estudiantes, que es una consulta
popular, como se activa, como se realiza, bajo qué ley se cobija y cuando es posible aplicarla,
instrumentalizar a los niños, niñas y adolescentes para que estuvieran en favor del sí, a las
respuestas de la famosa consulta popular que también sería usada para seguir despilfarrando
recursos de los colombianos.
Esta jugada macabra de los profesores de Fecode, debe ser bien investigada por los organismos de
control del estado y castigar de manera ejemplar a estos mal llamados profesores, que se
aprovechan de una población insegura, débil y desinformada como los niños, niñas y adolescentes
que encerrados en sus aulas tienen que someterse a la voluntad política de sus profesores.
Fecode y los sindicatos en medio de la tempestad política del país solo sacan provecho de sus
aburguesadas organizaciones para llenar los bolsillos de sus directivas, que han perdido los ideales
de proteger y preservar y mejorar las condiciones de trabajo de los sindicalizados que hoy en día
se ven “obligados” a participar de estas marchas, bajo la amenaza de perder sus puestos de
trabajo, algo muy parecido a lo que realizan los ejércitos en conflicto por el territorio nacional,
habiendo encontrado tanto los unos como los otros, un respaldo en al anárquico gobierno de
Petro que le solicita a las fuerzas armadas públicas que abandonen sus responsabilidades para
darles libertad de actuar a estas organizaciones.
Todo lo que se orqueste en favor de Petro como este paro nacional de dos días es lánguido, trivial,
sin fuerza, las gentes están desgastadas en su discurso, el presidente sigue en su terquedad y
necedad, engañando incluso a los mismos sindicatos a quienes culpo de convocar a este fracasado
paro nacional, sigue creyendo que es el quien sabe de ciencias políticas, distinguiendo entre una
huelga y una manifestación, diciendo que la primera la convoca un sindicato y la segunda
cualquier persona, para salirse por la tangente, sigue creyendo en unos votos que lo respaldaron,
pero que hoy en día están anulados por el mismo, y su arrogante discurso, en el que le es
imposible reconocer el fracaso de su programa de gobierno.

Un gobierno que pretende estrangular la economía del país, como lo expreso el ministro de salud
Jaramillo, al referirse al cuidado intensivo en que han puesto a las EPS, para poder someterlas al
caos, como lo hace Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol, lleno de escándalos de corrupción
desde que fue gerente de la campaña presidencial del Pacto Histórico, quien sería con Petro las
personas más felices en quebrar esta empresa, con una hoja de vida poco recomendable, está
también el principal alfil de Petro, el señor Benedetti, ministro del Interior, quien envuelto en
escándalos de corrupción por los que debería haber renunciado, se mantiene amenazando al
mismo presidente con las intimidades que sabe sobre él y su campaña presidencial, al igual que la
hoy en día canciller Laura Sarabia, quien a punta de secretos sobre el presidente sigue dándose un
paseo por los puestos más importantes de este gobierno.
El ego del señor presidente, lo ha llevado a contaminar el país con lo que prometió que iba a
erradicar, el virus de la corrupción, los constantes escándalos de la Casa De Nariño, son debido al
favor que Petro tiene que hacer a sus más acérrimos defensores, creando una de las burocracias
más costosas vistas, creando espacios y territorios para que los causantes del caos puedan actuar
a sus anchas, facilitando las capuchas para que siete pelagatos incendien estaciones de transporte
bajo su protección, facilitando mediante sus órdenes que haya más de un estado en Colombia y
cayendo en un sin número de promesas incumplidas, con la misma facilidad con que llega tarde a
todas partes.
El fracaso de esa convocatoria a paro nacional, se apreció en la Plaza de Bolívar en Bogotá, donde
el presidente de la CUT, Fabio Arias, angustiado por su fracaso, justificó ante una mínima presencia
de ciudadanos, el asalto a las terminales de Transmilenio como parte de las maniobras que se
deben realizar en un paro, otro rotundo descalabro, que pretendía utilizar las poblaciones
colombianas, hartas, hastiadas, de discursos incendiarios, que mantienen una incertidumbre que
ya está comenzando a pesar en las espaldas de la ciudadanía, que se lanzó en varias ciudades y
municipios a defender la institucionalidad que inicia en los hogares de cada uno, sin permitirle a
los mal pagados vándalos promovidos por los mismos organizadores del fracasado paro, que
pongan en riesgo sus casas, familias, trabajos e integridades, logrando imponer como era lo
pretendido por estos perturbadores de la paz, la verdadera voz del pueblo, demostrando su
descontento con este gobierno al cual ya le han perdido confianza y credibilidad, así como la
esperanza que le tenían.
La solidaridad , el hastió y el repudio fueron los ganadores en contra de los encapuchados, en
contra de estas convocatorias cuya única finalidad es desestabilizar una sociedad que ya está
cansada, las comunidades decidieron reaccionar en contra de que unos pocos vándalos, sometan a
muchos, y dieron ejemplo de liberación, la comunidad seguirá dando este ejemplo cada vez que
estos sindicalistas aburguesados y políticos corruptos pretendan utilizarla, una derrota más para
Petro y un triunfo para la sociedad que ya se cansó de un discurso falso, como el de la reforma
laboral que una vez comienza a ser aprobada es rechazada por el Pacto Histórico, partido de
gobierno, para seguir con la propuesta de una consulta popular, cuyo único objetivo es hacer
política con recursos públicos para las próximas elecciones que ya saben los de gobierno van a
perder a menos que creen un caos que les permita imponerse casi que a la fuerza, lo cual los
colombianos y colombianas de a pie van a evitar, como quedo demostrado en todo el país.

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