Como a todo inquilino nuevo en el vecindario hay que darle un espacio para que se amolde a las características de su cuadra y poco a poco vaya conociendo el entorno de su barrio, los puntos críticos en seguridad, las rutas y paradas del transporte, servicios de salud y la clase de vecinos que le tocaron para saber con quién cuenta en caso de necesidad.
Con solo un mes de administración, se entiende que los alcaldes antes de mudarse a su nueva casa, ya tenían ubicados todos estos detalles, por eso basan una campaña electoral en un plan de gobierno, en el que se involucran a todos los vecinos de su municipio, la vecindad espera que el joven gabinete de Juan Carlos Saldarriaga, alcalde de Soacha, se afiance en sus obligaciones como representantes de un modelo de gobierno y pronto estén tomando decisiones congruentes con el gobierno que representa Saldarriaga.
Por eso, como que no cabe en el pensamiento de sus electores la idea de esperar a que se acomode en la administración y menos ahora que logra su cometido después de tres derrotas en las urnas, lo que significa multiplicado por cuatro que tiene doce años de experiencias con la comunidad, lo que le permite conocer muy bien los problemas y soluciones para Soacha.
En su primer mes los medios nacionales han contado con la imagen de Saldarriaga gracias a su polémica medida para los puentes festivos de colocar pico y placa a los particulares que regresen a Bogotá usando la Autopista Sur, la falta de cupos escolares para los niños, niñas y jóvenes del municipio también lo puso en los noticieros diciendo que ese era problema de la administración y que como tal los padres de familia no deben preocuparse por los cupos escolares para sus hijos, la agenda social y de seguridad entre Soacha, Bogotá y Cundinamarca, también lo llevo a los medios por la importancia de las fronteras no definidas entre Bogotá y Soacha.
En tan corto tiempo es muy raro que se tomen medidas drásticas, muy a pesar de conocer de tantos años atrás lo que se debe hacer, obviamente los trámites y luchar contra la corriente no es fácil, menos en municipios acostumbrados a la modorra de los funcionarios y las ardides políticas y legales de los contradictores de turno, expertos en entorpecen el buen curso de los proyectos que se presentan para mejorar la dignidad de un pueblo.
Pero ya son conocidas las decisiones del alcalde de Zipaquirá sobre espacios públicos sin alcohol ni alucinógenos o el rector del colegio Roberto Suaza Marquínez en Hobo, Huila que prohíbe los celulares, las minifaldas para las estudiantes y los aretes para los niños y los jóvenes del plantel, cuando se tiene convicción sobre algo se debe actuar con las formas legales y sin esperar a que se avance en el viaje para acomodar las cargas.
Los más de 25 mil electores de Juan Carlos Saldarriaga, han confiado en el durante cuatro votaciones, y los ojos expectantes de los demás soachunos también esperan la demostración del porque estaban equivocados, el conocimiento adquirido por la experiencia de tantos años en contienda debe dar resultados lo más pronto posible y debe manifestarse con decisiones precisas derivadas de todo el trabajo realizado para lograr la capitanía del Galeón Soacha.
Lo que sea a largo plazo debe entenderse como tal, pero lo inmediato debe entenderse igual, espera entonces la comunidad soachuna ver en acción al equipo de Saldarriaga porque cuatro años sin hacer nada son largos, pero con metas definidas son muy cortos, ojalá sean cortos para el municipio.
