Dios bendiga este país.

Semanas de temor viven los colombianos en espera de la elección presidencial en su segunda vuelta, entre dos corrientes políticas en aparente oposición se debate el futuro de los nacionales que al igual que los candidatos y sus campañas electoreras se han dedicado al insulto, al oprobio, a la acechanza, a la mentira, a la difamación, a la amenaza, al saboteo, se acabaron los argumentos, las propuestas, la discusión objetiva, el razonamiento, solo les quedo a los dos bandos una guerra sucia, desleal y traicionera para poder llegar a la presidencia de la república.

Entonces que pueden esperar los colombianos que nos les interesa la política y que son la gran mayoría, su destino quedará en manos de uno de estos dos candidatos, candidatos que hacen propuestas populistas que ninguno de los dos va a poder cumplir, usan las mismas estrategias de campaña de los últimos  cincuenta años, promesas que con descaro van a ser incumplidas y justificadas, dos propuestas de cambio basadas en la lucha contra la corrupción que hoy más que nunca está carcomiendo estas campañas en las que se volvió valido atacar por las espaldas con conspiraciones que desprestigien a su rival.

Que le queda a los nacionales una vez que cualquiera de estos dos se monte en el poder, si en apenas unos días después de la primera vuelta, han salido a demostrar de lo que son capaces para alcanzarlo, Dios bendiga este país una vez lo logren.

El panorama para Colombia es muy oscuro, protestas y paros violentos si gana el uno, democratización o expropiación si gana el otro, y los verdaderos culpables, sentados en sus curules esperando al títere de turno, están ya dispuestos a seguir robándose los recursos de los colombianos que aún se enredan y se dividen en bandos detrás de un candidato, creyendo que el presidente es quien dirige el país, el error se volvió a cometer de nuevo en una elección que fue tildada de corrupta, comprobándose unos días más tarde que si fue corrompida, hecho aceptado por los partidos, las coaliciones y la nación en general, nadie dijo nada,  los entes de control, la Misión Observadora Electoral, la Comisión Nacional Electoral, también permitieron la aprobación de esta votación y ya están sentados en sus curules los que toda la vida han sido por herencia los que se han robado el fruto del trabajo de los colombianos.

Estos son los senadores y representantes, estos señores son los que hacen y aprueban las leyes, el presidente solo las firma, y debería hacerlas cumplir, pero quedan hechas para ser archivadas o pera ser usadas en la mayoría de los casos por las personas a las que les conviene usarlas en beneficio de si mismas, algo que ha pasado durante la historia de la política en el país, ¿Cuál Cambio?, ¿Dónde está el cambio?, miren el senado y el congreso de la república, pirañas esperando que la nación caiga en su estanque.

Callados esperan que llegue el 19 de junio, para comenzar a negocias con el títere que quede, que llegará despellejado por su contrincante en las urnas, sin tener tiempo de curar sus heridas tendrá que enfrentarse contra el verdadero poder, aún  con el apoyo de un porcentaje de estos señores, la lucha por la aprobación de sus planes de gobierno que necesitan se conviertan en leyes va ser casi imposible, los distintos intereses de quienes están sentados en el poder, le van a hacer la vida a cuadros al muñeco de ventrílocuo que quede elegido.

Es una verdadera lástima que la honradez, la rectitud, la decencia, la dignidad en estos últimos días de guerra sucia hayan sido aniquiladas en las compañas a la presidencia, que cosas le esperan al país en manos de redes sociales y medios de comunicación manipuladoras de la opinión pública que disfrutan colocar gente en ambos lados de la contienda, aprovechando la inmediatez y la falta de análisis y conciencia critica de los colombianos que se atreven a dar su opinión  por medio del voto, nadando en una mar agitado y sin salvavidas los colombianos se agreden entre si tratando de mantenerse a flote, esperanzados en un cambio que por lo visto en estos últimos días tampoco se podrá dar en el perfil de estos dos populistas que se han dedicado a sumergir a los colombianos en toda clase de ignominias para poder obtener el paso a la presidencia, donde les va a ser muy difícil gobernar, porque la corrupción contra la que pretenden luchar representada en los mal llamados padres de la patria ya está sentada en el senado y en el congreso esperándolos para negociar el futuro de los colombianos.

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