En el trámite de la última semana antes de las elecciones presidenciales en Colombia, quedan en contienda cuatro candidatos de los cuales uno está totalmente descartado y el otro es el alfil al que le coquetean los otros dos, este tercero tiene la dama de este ajedrez con pocas fichas que es constantemente manipulado por las empresas encuestadoras en Colombia que en lo corrido de este año han facturado millonadas.
Escondidas en sus resultados estas encuestadoras han facturado gracias a la contiende presidencial y otros contratos más de 47 mil millones de pesos, según los contratos que reposan en el Secop, portal de contratación del estado, una de ellas Cifras y Conceptos a nombre de Cesar Caballero exdirector del Dane, otra es Guarumo propiedad de Víctor Muñoz director del Departamento Administrativo de la Presidencia quien está sentado a la derecha de Iván Duque, facturando 1.214 millones de pesos en el último cuatrienio, Imvamer, Yanhaas, Datexco, y Centro Nacional de Consultorías entre otras han estado repartiéndose la torta de manejar la opinión en Colombia.
El que paga hace la encuesta por lo que cualquier encuesta desde su inicio esta sesgada o tiene una intención, en este asunto de credibilidad la carrera es constante y el que más dinero tiene le apuesta al mejor auto, teniendo la mejor opción para ganar. Pero….
“En 2016, el video viral de Germán Vargas Lleras golpeando a uno de sus escoltas, lo hizo caer repentinamente de las encuestas rumbo a la elección de 2018.
En su encuesta Pulso País de septiembre 2017, Datexco ya ubicaba al exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, encabezando la intención de voto con el 11,2 por ciento, seguido del exgobernador de Medellín Sergio Fajardo, con el 9,6 por ciento. Lleras estaba en cuarto puesto con el 6,7 por ciento. Nunca se recuperó.
Para entonces, Iván Duque, el sucesor de la derecha apenas figuraba en las encuestas unos tres meses antes de la elección. Con poco más de 10 millones de votos en segunda vuelta, Duque fue el ganador. Las casas encuestadoras no alcanzaron a revirar, dejando un sentido de confusión ante el resultado final”. (Autor Erik Elola, fecha 13.05.2021 www.dw.com).
Manejar la opinión de un país es cosa seria y requiere de responsabilidad, según la Misión Observadora Electoral las encuestadoras cada dos años deben cumplir con por lo menos tres años de certificación y mínimo un año de experiencia y el Consejo Nacional Electoral debe avalar cada una de estas firmas, cosas tan simples que con tanto dinero de por medio seguro son pasadas por alto, o si cumplen de seguro deben quedar exentas de muchas obligaciones, deberes o normas como todo lo que tiene que ver con estas contrataciones que pueden ser publicas o privadas en las que muy descaradamente reportan el ¿Dónde? pero nunca el ¿Cómo?.
Como la inmensa mayoría de nacionales son iletrados en los aspectos técnicos de una encuesta, la inmensa mayoría cree por un acto de fe, hecho muy bien trabajado por las encuestadoras, a quien de los nacionales les interesa la ficha técnica de una encuesta, les interesa los resultados y con esto se afanan, se preocupan, se relajan o se desesperan, distorsionando casi siempre los resultados con habladurías y chismes muy propios de la sociedad colombiana, pero en donde quedan los análisis de los expertos en cuanto a la forma, el como fue hecha la encuesta, porque los resultados ya tenían un destino desde antes de realizarse, en el caso de la intensión de voto que es el tema de moda, el que más pago obtuvo lo que quería.
Pero a la pregunta ¿Cómo?, nadie da respuesta y en la ficha técnica de la encuesta el dato mantiene oculto igual que el de ¿Quién? pago por la encuesta, en ella dice contratada por, y casi siempre son grandes medios de comunicación que al conocer los datos de la intención de voto de los colombianos cada vez que se acercan una elecciones presidenciales, dedican sus programas de información y opinión durante horas diarias a difundir los resultados obtenidos en un constante bombardeo a la opinión pública abatida por su ignorancia lo que la hace presa fácil de la inmediatez de esta información, la cual tragan entera para regurgitarla después con sus propios condimentos.
Esto provoca una diversidad de aromas que logra su objetivo principal, confundir y crear pánico a la opinión pública y que resulte fácilmente dirigible, tal como se encuentra en esta ultima semana antes de elecciones, hay confusión, temor e indecisión y muchos colombianos llegaran a votar bajo estos síntomas, pero las encuestas de nuevo han dejado de lado los diez millones de votos con los que gano el señor Duque, esos están hay esperando que las urnas abran para elegir un ganador que puede ser toda una sorpresa, y de nuevo las encuestadoras quedaran sin poder revirar, o pregúntele a sus vecinos, familiares y amigos si alguno de ellos ha participado en alguna de estas famosas encuestas y seguro que de cien, uno.
riguiolbu.
