Alimentos que no llegan al plato.

Cada día, miles de toneladas de alimentos que podrían llegar a la mesa de los hogares en Bogotá y Cundinamarca terminan desperdiciadas. 

Según la Encuesta de Calidad de Vida (DANE, 2024), el 0,6 % de hogares encuestados reporta desechar carne, pollo o pescado; el 0,6 % lácteos; el 1,6 % frutas; el 1,6 % verduras; y el 0,7 % arroz y cereales. Aunque parecen porcentajes bajos, extrapolados a la totalidad de hogares representan volúmenes significativos de alimentos que no llegan al plato.

En Bogotá, el 51,7 % de los hogares que desperdician lo hacen por deterioro, el 27,5 % por preparar más de lo necesario y el 26,9 % por fechas de vencimiento. En la ruralidad bogotana, las razones más frecuentes son falta de refrigeración (19,4 %) y condiciones climáticas adversas (13,5 %) (DANE, 2023).

Estas pérdidas afectan directamente el bolsillo de productores y consumidores, incrementan los costos logísticos y generan un impacto ambiental severo. En este contexto, el proyecto Aliméntate de Región –liderado por la Región Metropolitana, la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico (SDDE), la RAP-E Región Central y la FAO como aliado técnico– trabaja en el diseño del Sistema de Abastecimiento Regional Agroalimentario (SARA), que incluye estrategias específicas para reducir las Reducción de Pérdidas y Desperdicios de Alimento (PDA) y garantizar un sistema alimentario más justo, sostenible e inclusivo.

Las PDA no solo encarecen la canasta básica, también representan un impacto ambiental considerable. Por ejemplo, cada tonelada de papa o frutas que se pierde equivale a miles de litros de agua desaprovechados y emisiones innecesarias de gases de efecto invernadero.

Según la Encuesta Ambiental Industrial (EAI, 2023), de los 7.000 millones de residuos orgánicos industriales generados en Colombia, Bogotá aporta 100 millones (1,39 %), de los cuales casi la mitad (48,29 %) se aprovecha como residuo reutilizable.

El SARA, la apuesta para reducir las pérdidas de alimentos en el camino

El SARA propone soluciones para reducir las pérdidas de alimentos en el camino: planear mejor qué y dónde producir, contar con caminos, transporte y espacios de almacenamiento adecuados, acercar a productores/as y consumidores/as a través de mercados directos, promover un consumo responsable en los hogares y tomar decisiones con información clara y confiable.

La participación activa de mujeres, jóvenes y comunidades étnicas es clave para fortalecer estas acciones, aportando su conocimiento, liderazgo y prácticas sostenibles, lo que hace del sistema alimentario uno más justo, incluyente y resiliente.

El compromiso ciudadano también es fundamental: al comprar lo necesario, conservar mejor los alimentos y preferir productos locales, los/as consumidores/as contribuyen a reducir las pérdidas y desperdicios. Estas acciones se articulan con el Plan de Abastecimiento de Escala Regional, que servirá como política pública para garantizar alimentos suficientes, nutritivos y sostenibles en la Región Metropolitana.

Aliméntate de Región, porque una región bien conectada es una región bien alimentada.

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