Que tiene de raro que una empresa que se ha mantenido gracias a los contratos que tan
favorablemente le otorgan las alcaldías, le sugiera a sus empleados que apoyen al próximo
candidato que seguirá avanzando con esos contratos, una lógica innegable, si el político a
contribuido con la economía de la empresa y de sus empleados, quien se opondría en apoyar al
próximo auspiciador del beneficio.
En eso están en estos días los empleados, contratistas y empresarios que han logrado vincularse al
sistema de te doy, pero te obligo, algo normal en épocas electorales y durante los cuatro años de
cualquier administración, porque esto es de todo el país, Soacha es un ejemplo del acoso laboral
que pretende convertir las firmas de contratos en votos para el candidato que quiere continuar
avanzando.
Con temor y sin dejar ver sus rostros algunos acosados han manifestado que son victimas de está
práctica, desde los grandes escritorios les han dejado saber que si quieren continuar en los
puestos de trabajo o mantener sus contratos con las alcaldías deben comprometer su voto y el de
todas las personas que puedan afectar, familias, amigos, vecinos y redes sociales, las personas
tienen que mostrar el trabajo que realizan, enviando mensajes de convocatorias y llenando las
reuniones tan frecuentes en estos días de los candidatos aspirantes a ocupar los puestos en
contienda electoral.
Se vuelve cotidiano escuchar a empleados públicos y contratistas pidiendo colaboración con el
candidato que ellos apoyan, argumentando que, de lo contrario perderán sus cargos sino apoyan
la administración actual, una práctica abusiva que atropella el libre albedrío y la libertad de
expresión democrática, el acoso es de tal calibre para los empleados públicos y contratistas temen
por su futuro laboral.
En Soacha, los candidatos a la alcaldía han expresado sus opiniones solicitando el respeto a los
derechos laborales y la intervención de la Procuraduría, aunque vale la aclaración que estos
mismos candidatos también están presionando a los empleados públicos, contratistas y demás
personas con la cantidad de promesas sobre un futuro mejor para el municipio.
La Ciudad del Sol, tiene en las chaquetas amarillas que deambulan por el espacio público, los
agentes de azul que deambulan en motos y en los instructores del IMRD, un claro ejemplo de
acoso laboral, dejando de lado las demás entidades del municipio, en estas instituciones se ha
generado un gran numero de empleos y gran numero de contratos, por eso en el proceso
electoral en este momento hay presiones indebidas sobre este personal, en una lucha sin cuartel
que amenaza la seguridad laboral pública y privada del municipio.
Una lucha sin cuartel en la que los candidatos han denunciado también, el uso indebido de la
publicidad política pagada, en la que se han descolgado o vandalizado pancartas, pasacalles y
otros por los opositores, en otros casos simplemente colocan un cartel encima del otro, una
pancarta o pasacalle encima de las que ya se han instalado, consiguiendo generar un ambiente
hostil y agresivo de hacer campaña política, dejando en muy serias dudas la integridad y la honra
de los mismos candidatos que están permitiendo está lucha sin cuartel.
En esta sucia contienda electoral están inmiscuidas las personas ya tomadas como ejemplo, las
chaquetas amarillas encargadas del espacio público, en una guerra que está perdida, los
vendedores ambulantes cada día ganan sus batallas, sin la fuerza pública estas personas carecen
de autoridad para ejecutar su función de mantener libre el espacio público por lo que cuando
están sin este apoyo deambulan por la ciudad chateando en sus celulares o conversando en
grupos de hasta seis personas, si cuentan con el apoyo de la policía los ambulante se retiran y
esperan a que los funcionarios cumplan su horario de trabajo y vuelven a invadir las calles y
puente peatonales, una nomina improductiva en cuanto a resultados pero costosísima para el
municipio.
Los de azul deambulan en motos y se ven en lugares en donde los semáforos están funcionando
bien, en ocasiones madrugan o trasnochan para hacer retenes en la Autopista Sur causando
trancones de kilómetros en las horas pico, abandonan los puntos neurálgicos para la movilidad en
Soacha, cuando terminan sus horarios de trabajo dejando un caos vehicular en la noche de horas,
lo que denota la falta de organización de la Secretaria de Movilidad, también escasa de resultados
positivos y causante de otro de los gastos en salarios y prestaciones más excesivos del municipio
En el IMRD, siempre quejándose por presupuesto, hace lo posible por organizar el deporte y la
recreación, contrata entonces instructores en varias disciplinas deportivas y ejecuta programas
dirigidos a la población en general, escaso de escenarios, implementos y accesorios indispensables
para la practica de estos deportes, obliga a los instructores y demás empleados a trabajar en
condiciones de súplica, puesto que la mayoría de los implementos deportivos deben ser llevados
por los practicantes, como ejemplo los balones para jugar al futbol o al balón cesto, carecen de
petos para poder diferenciar los equipos una vez comienzan un juego, los campeonatos que
organiza el IMRD, son patrocinados a medias tanto que los arbitrajes deben ser pagados por los
equipos al juez de turno colocando a esta persona en condición de exclusión por el IMRD,
institución que ejecuta uno de los presupuestos más altos del municipio.
En cada secretaria o institución del municipio se ven casos como los anteriores, con muy pocos
resultados pero con grandes cargas salariales y prestacionales, el gobierno como el mayor
empleador del municipio en cargos públicos y en contratos lo que crea una dependencia laboral
del dinero que maneja la municipalidad a través de la ejecución presupuestal, lo que permite
ejercer al alcalde de turno por medio de su maquinaria política el acoso laboral que en épocas de
elecciones se evidencia aún más, obligando a sus dependientes a respaldar el continuismo so pena
de perder sus empleos o contratos.
Nada nuevo para una sociedad que vuelve a ver el país en manos de guerrillas, disidencias,
organizaciones delincuenciales y la más nefasta casta de corruptos sentados en los escritorios más
grandes del estado, situación en la que Soacha es un ejemplo nacional.
