PETARDOS.

Soacha, mayo 25 de 2021

Anoche mientras escuchaba el debate de moción que le hizo el Congreso al ministro de defensa de Colombia señor Molano, escuchaba por mi ventana en San Mateo como sonaban las bombas aturdidoras y el olor de los gases lacrimógenos alcanzo a pesar de la distancia a colarse por las rendijas, y me di cuenta que por todos lados estaba escuchando petardos.

Petardos enfocados en el derecho a la protesta como manifestación propia de la sociedad colombiana, unos atacando y otros defendiendo igual que en las calles, donde unos se defienden y otros atacan, en el Congreso para esto todos los que intervinieron usaron los mismos datos interpretados desde la izquierda y desde la derecha, en la Autopista Sur se usaron las mismas tácticas de ataque y defensa y los dos en contra se basaron en los mismos argumentos para seguir en la lucha callejera.

Pero igual que los honorables senadores del Congreso, los policías y los manifestantes tienen la razón, justificando sus procederes desde sus propios zapatos, cada actor tiene base en la constitución y detrás de ese mismo escudo se encuentran todos pero en las dos orillas de la interpretación, senadores de izquierda y de derecha, pueblo y fuerza pública, todos envueltos en imponer la interpretación de las leyes y artículos de la constitución colombiana que cada cual hace desde su orilla, siendo lo peor de estas interpretaciones que cada grupo en conflicto justifica sus acciones pacificas o no, en la misma Constitución.

Tanto en el Congreso como en la calle se están dando enfrentamientos sin resultados, se enfocan en el uso de la fuerza publica en contra del legitimo derecho a la protesta, en que ambos partes se deben garantizar por Constitución, se acusan pretendiendo deslegitimarse entre sí con los mismos argumentos, dejando en el fondo del barril las verdaderas causas del paro y de la dura situación social del país.

En el debate el mismo Molano argumento sus decisiones y acciones con los mismos datos de sus acusadores y defensores pero también amparado en la ley y la Constitución, ocho horas de debate perdidas en petardos de lado y lado, igual que los petardos que desperdicia la policía en contra de los manifestantes que gastan y gastan piedras hasta que ambos lados se retiran de puro cansancio, todo el esfuerzo tanto en la calle como en el Congreso se esfuma en vanos intentos por solucionar una problemática que se va dar siempre que una nación este sometida, aguantando hambre y sin oportunidades.

Que la protesta sea o no protegida y que los manifestantes tengan o no derecho a ejercerla, no es el punto de las conversaciones, la protesta se va a dar como consecuencia de la falta de oportunidades para una nación que se encuentra desesperada, indignada, ofendida, hambreada, sometida, con una sola salida, botarse a las calles a exigir de los gobernantes, no el derecho a la protesta porque amparada o no se va dar por fuerza, se va a enfrentar con la fuerza pública y con el gobierno que le toque, es el único camino para exigir empleo, estudio, salud, comida, vestido, servicios, transporte, recreación y demás que una sociedad necesite para estar bien.

Entonces cual es el tema que se debe discutir en el Congreso y por el que la gente debe lanzarse a las calles, pues es de sentido común, lo que disimuladamente evitan hacer en todos los ámbitos de negociación, porque nadie habla de generación de empleo, de programas de educación gratuita, de proyectos de salud integral, a quien le importa si la protesta es legal o no, ella se va a dar, si los gobiernos se equivocan, la protesta se va a dar, si los gobiernos son abusivos, opresivos, despreciativos, se van a enfrentar con una protesta que puede llegar a la escala de una guerra civil, es una característica de la humanidad, revelarse y pelear por sus derechos, sin importar si está amparado o no ese derecho a protestar, eso es innato y no se necesitan normas para que un pueblo con hambre y herido se levante en contra de sus opresores, pero aquí se sigue gastando energía y tiempo valioso en vidas humanas, discutiendo sobre la protesta y la fuerza pública, eso es irrelevante, la negociación se debe dar sobre el empleo, el emprendimiento, las salud y la educación.

Cuando se lleguen a acuerdos justos sobre estos temas la nación recobrara sus calma y podrá dedicarse en aprovechar los términos de los acuerdos conseguidos y si el derecho a la protesta está o no garantizado a nadie le importara, o si el gobierno hizo un uso desmedido de la fuerza pública a nadie le importara, han permitido estos ámbitos de encuentro que se sigan muriendo en las calles los hijos de la patria a manos de los petardos del Congreso, de la fuerza publica y de los violentos infiltrados en las marchas.

De esto también es culpable el Comité Organizador del Paro que se sienta conchudamente con el gobierno a negociar el legitimo derecho a la protesta versus la fuerza pública, olvidando el verdadero motivo de la protesta en Colombia, el hambre, que todos los días cobra vidas, mientras este comité y el gobierno discuten sobre algo que es natural en las sociedades oprimidas, muere gente, también le cabe al Comité responsabilidad sobre las muertes en Colombia, por perder el tiempo de la nación en discutir, sobre un derecho a la protesta amparado, cuando lo que se debe exigir son los acuerdos sobre el empleo, la educación y la salud, que cuando son olvidados por los gobiernos garantizan por encima de todo el derecho a la protesta.

Por Ricardo Olarte, Periódico Enfoque.

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