Ocho días de protesta

foto BBC

Mantener la protesta es el éxito de los manifestantes, mantener el éxito en la convocatoria y seguir en cohesión con los objetivos de conseguir el bienestar de la sociedad en todos los aspectos es la máxima expresión del éxito de las marchas que a costa de la vida de los y las jóvenes que se atreven a participar de las protestas en las calles para conseguir la atención de su gobierno, porque debiendo estar en las aulas, en los puestos de trabajo, en sus emprendimientos, están en las calles buscando la reivindicación de  sus derechos, el sistema de gobierno que agobia a las PYMES, a los independientes, a los emprendedores, a los estudiantes y a toda las personas consideradas de clase media hacia abajo, aumenta la pobreza, el hambre y la indignación de la nación que obligatoriamente se tiene que mandar a las calles

Entonces si los que están en las calles manifestándose en marchas y protestas, según alguna teoría son considerados de izquierda o comunistas, quienes se quedan en casa o están en sus trabajos por contraposición  deben ser considerados de ultraderecha o capitalistas totales, la verdad es que en las calles hay padres que le disparan gases lacrimógenos a sus hijos, vecinos que después de las protestas pacíficas y los hechos vandálicos llegan cansados a su residencia el uno a quitarse el uniforme de policía y el otro a quitarse su ropa de trabajo, tíos agrediendo a sus sobrinos, primos y primas en lados opuestos, que para el fin de semana quizás tenían programado una reunión familiar, familias luchando entre sí por malos gobiernos; durante estos ocho días de constantes y fuertes demostraciones de indignación en las calles del país surgen las teorías que quieren explicar los hechos y establecer culpables desde la mirada del gobierno y desde la mirada de la nación gobernada.

Están sobre la mesa términos como, Conmoción Interior, Revolución Molecular Disipada, Infiltrados Profesionales, usados por fuentes oficiales, Desobediencia Civil, Resistencia, Justicia usados como consignas en las calles, la interpretación de estos conceptos se da desde todos los posibles puntos de vista, sin que sea necesario hacerlo desde la legalidad únicamente y se explican desde la capacidad o incapacidad de los que intervienen en este proceso.

Esto quiere decir que para el gobierno y el pueblo el significado de conmoción interna se refiere a una situación de caos que deriva en actos de violencia desde ambos lados del conflicto, pero en el caso de la nación dicho estado se viene produciendo durante años de malos gobiernos que derivan en marchas y protestas, pero para el estado es el resultado de su ineficiencia para resolver pacíficamente y ceder ante las pretensiones del pueblo optando por cambiar la oportunidad histórica del dialogo incluyente por la represión armada.

En cuanto a la revolución molecular disipada que es entendida por el estado como las pequeñas comunidades debidamente organizadas y dirigidas que se coordinan para causar daños en muchos diferentes puntos a la vez sin que puedan ser controlados por las fuerzas públicas, comunidades entre las que se cuentan gente del común, organizaciones sociales, defensores de derechos humanos, oposición, estudiantes y hasta organizaciones delincuenciales y de guerrilla que son los que salen a protestar entremezclados en contra de lo establecido, para el grueso de la población este nuevo concepto se comienza a asimilar pero es más entendida como la revolución de las pequeñas comunidades que ha sido disipada por las artimañas de legalidades y abusos de poder del estado que promete soluciones que nunca cumple pero dilata, distrae y confunde en una constante burla de las necesidades de un pueblo, obligándolo a defenderse convocando a las calles a todas estas pequeñas comunidades que conforman una nación y por  lógica  resulta en una revolución que para el estado es imposible de controlar.

Una revolución pacífica que termina violentada por infiltrados profesionales, que caldean los ánimos de los protestantes, desde las redes sociales, las instituciones educativas, los partidos políticos, migrantes extranjeros, la izquierda y la criminalidad, todos debidamente coordinados para utilizar las masas como idiotas útiles y provocar violencia haciendo explotar un sentimiento patriota infundado en la dignidad de un pueblo que esta cansado del abuso del estado, mientras eso sucede con la nación el gobierno también tiene en sus filas infiltrados profesionales que le hablan al oído al presidente y sus ministros, que corrompen senadores y congresistas para favorecer grandes capitales en su mayoría extranjeros y que obligan a tomar todas esas decisiones que colocan al estado y la nación en conflicto.

Entonces donde quedan las consignas de la nación en las calles, justicia, resistencia, desobediencia civil, todas bajo el ojo del estado, que nunca ha sido justo, que pretende reprimir la resistencia y someter con leyes, decretos y reformas la desobediencia civil, argumentando una democracia que es comprada cada cuatro años, un estado de derecho pero para el uno por ciento de la población y permitiendo el caos en las calles para que sean los mismos manifestante quienes terminen por dividirse entre pacíficos y violentos como se viene evidenciando en las confrontaciones que se dan en el transcurso de las marchas en los que ciudadanos se enfrentan entre sí  por la manera violenta con la que otros  se manifiestan.

Sobre todo jóvenes sin aparente direccionamiento que son fácilmente cultivables por sus niveles de pobreza y educación que permiten su aprovechamiento para convertirlos en el brazo violento de las protestas lo que los hace quedar en la mira de la misma nación y del estado, usados para generar cansancio entre los comerciantes y residentes cercanos a los lugares de los hechos violentos para generar repudio entre los que quieren ir a sus lugares de trabajo y se ven impedidos por la falta de transporte que estos mismos grupos violentos han causado, usados para producir desabastecimiento general y caos con la pretensión del estado de que sea la misma nación quienes se encarguen de denunciar o terminar con esta facción violenta que se escuda en las marchas para cometer acciones vandálicas, lo que en una escalada de violencia significaría el inicio de una posible guerra civil que podría ser el escenario ideal para que los infiltrados profesionales que se permitirían financiar ambos lados y saquear las riquezas del país que han sido su objetivo desde el inicio.

La crisis en este momento después de ocho días de manifestaciones llevo a los diálogos entre los que protestan, los que se quedan en casa, representados en todo tipo de organizaciones y colectivos que han enviado sus delegados para conversar con el gobierno, gobierno que fue elegido para eso, para llevar el progreso a sus sociedad mediante la presentación de proyectos que tengan en cuenta lo social en todo lo que esto infiere, elegido para escuchar a la sociedad que representa, sociedad que necesito de ocho días de marcha y protesta pacífica, que arrastra con ese contexto violento que de cierta manera ayuda a que el gobierno se quite los tapones de los oídos, las vendas de los ojos y por fin a costa de heridos y muertos cumpla con la función de servidor público, de servirle a la sociedad para poder avanzar en la agenda que se plantea desde el espacio de dialogo incluyente, respetuoso y justo que genere el desarrollo social que tanto necesita Colombia.

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