Espacios de calma y regulación sensorial

Con el propósito de avanzar hacia una ciudad más incluyente, accesible y sensible a las necesidades de todos sus habitantes, la concejal María Clara Name radicó una iniciativa que propone establecer lineamientos para implementar espacios de calma y regulación sensorial en lugares de alta afluencia de la capital.

“Nuestra iniciativa, denominada ‘Bogotá Respira: Espacios de regulación y calma para Todos’, busca que escenarios como el aeropuerto, las terminales de transporte, los centros comerciales, los museos, las bibliotecas, los parques, los escenarios deportivos y los grandes eventos puedan contar progresivamente con ambientes o salas de baja estimulación para las personas que requieran un espacio de regulación emocional. Estos espacios permitirían contar con un lugar seguro y tranquilo para hacer una pausa ante situaciones de trastornos de ansiedad, estrés, sobrecarga sensorial o desregulación emocional, facilitando su permanencia y participación en las actividades de la ciudad”, explicó la cabildante.

“Queremos beneficiar especialmente a niños, niñas y adolescentes con trastornos del neurodesarrollo, como el trastorno del espectro autista (TEA), personas con TDAH, discapacidad intelectual, trastornos del procesamiento sensorial, síndrome de Down, demencia y trastornos de salud mental como ansiedad, depresión y trastorno bipolar, entre otras condiciones que pueden generar una mayor sensibilidad frente a determinados estímulos, así como a sus familias y cuidadores. La inclusión no consiste solamente en permitir que una persona entre a un lugar; también significa garantizar que pueda permanecer, sentirse segura y participar en igualdad de condiciones”, señaló la autora de la iniciativa.

Estos espacios o salas de calma podrían incorporar elementos como iluminación regulable, reducción y control del ruido, mobiliario confortable, estímulos visuales controlados y recursos básicos de regulación sensorial, de acuerdo con las características y posibilidades de cada escenario. La propuesta no busca reemplazar tratamientos médicos, psicológicos o terapéuticos. Su propósito es claro, generar condiciones ambientales que favorezcan el bienestar emocional, la autonomía y la participación de las personas.

“Es importante resaltar las experiencias desarrolladas en diferentes lugares del mundo. Países como los Países Bajos, con las salas Snoezelen; el Aeropuerto Internacional de Miami; la Copa Mundial de la FIFA 2026; y el Metro de Dubái, que han mostrado la importancia de contar con salas o espacios de calma en lugares de alta afluencia, particularmente para personas con autismo y otras condiciones asociadas a la sensibilidad o la sobrecarga sensorial. Para Bogotá, esta propuesta representa una oportunidad para avanzar en la construcción de una ciudad, que incorpore espacios que favorezcan la regulación emocional y sensorial en lugares de alta afluencia de público, promoviendo entornos más incluyentes y accesibles para todos”, destacó María Clara Name.

“Para algunas personas, unos minutos en un lugar de calma pueden marcar la diferencia entre tener que abandonar un espacio y contar con las condiciones necesarias para regularse emocionalmente y poder continuar disfrutándolo junto a su familia”, concluyó la concejal.

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