La marcha en las principales ciudades del país, fueron un éxito total, del que se aprovecharon todos los oportunistas de la política colombiana, como sucede siempre, el pueblo se manifiesta y los burgueses podridos y corruptos aparecen en fotografías, abrazándose entres si, sonriendo y sacando pecho, asumiendo el triunfo de la convocatoria como suyo.
Esta es una más de la larga lista de marchas y manifestaciones de la ciudadanía frente a los hechos de violencia, tan frecuentes en Colombia, a la gente la han matado. la siguen matando y la mataran, por ser de izquierda o por ser de derecha, por decir su verdad, por mantenerse firme en sus convicciones, también por traidor a sus principios, por mezquino y corrupto, por falso, por incumplir promesas, todos motivos validos para el violento que tiene como única salida, asesinar a sus contrarios a quienes considera enemigos de la patria desde su propia perspectiva, justificando la acción violenta para desacatar el mandamiento de no mataras, pretendiendo perpetuarse en el poder y seguir matando.
La marcha del silencio, fue multitudinaria, sin distingos políticos, lo que en momentos de hambrientos lobos oportunistas, es un triunfo de la sociedad que todos tratan de robarse, pretendiendo ser los caudillos de un sentimiento , se acomodan en las filas de los marchantes, sin la mínima vergüenza, marchan y lanzan consignas, burlándose cínicamente de una sociedad preocupada, pero valiente que sale a defender la paz en medio de un silencio que no otorga, pero que si reclama.
En este escrito le recordamos una de las más memorables marchas del silencio, la realizada en Bogotá, el 7 de febrero de 1948 en la Plaza de Bolívar en la que una de las frases pronunciada por su convocante, Gaitán, fue: Os pedimos que no creáis que nuestra tranquilidad, esta impresionante tranquilidad, es cobardía. Nosotros, señor Presidente, no somos cobardes: somos descendientes de los bravos que aniquilaron las tiranías en este piso sagrado.
Finalmente, la indignación de la sociedad que sale a marchar y a manifestarse será quien decida, quien debe morir, pero en las urnas.
