Indexados para el 2023.

Con un salario mínimo legal incrementado en $160.000, los colombianos se alistan para continuar en el año 2023 con la suerte de alzas, abusos, especulaciones, sufridas durante el 2022, año en el que se registró el porcentaje más alto de aumento en este rubro, nunca un gobierno había superado la barrera de los dos dígitos, 10.07 % lo que hizo millonarios a todos los trabajadores bajo una nómina, generando una inflación que no paro de subir en todo el año, usura en los créditos, abusos en los precios y una de la especulaciones más descaradas que se hayan visto en historia del país.

La tasa de usura para el 2023 arranca en el 43.26 %, la más alta de este siglo, las tarjetas de crédito y los préstamos serán intocables para los colombianos, un panorama nada reconfortante, una economía azotada por la trepada del dólar que sigue bordeando los $5.000, gracias según los expertos al conflicto bélico entre Ucrania y Rusia, la amenaza mundial de una nueva pandemia por los altos niveles de contagio en China de Covid-19 y la entrada del petrismo al gobierno que aleja las expectativas de inversión extranjera en el país.

El gobierno entonces dice que para evitar la perdida del poder adquisitivo de los colombianos una lista de 240 productos y servicios serán desindexados si cabe el termino, procurando que estos productos y servicios queden por fuera del alza que genera el incremento del salario mínimo legal, los sectores de agricultura, educación, servicios públicos, transporte y vivienda, entre otros están dentro de la lista y con la rimbombancia propia del petrismo por medio de las declaraciones de la ministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez y de su flamante ministra de Minas y Energía Irene Vélez Torres prometen la creación de mecanismos para reducir el impacto de los costos de la energía y que se le solicitará al Ministerio de Hacienda y al Banco de la República que bajen la tasa de usura.

 INDEXADO: En economía, ‘poner en relación las variaciones [de un valor] con las de un índice de referencia’. Esto lo pueden entender muchos, quizás, pero la realidad es que los colombianos están indexados a las decisiones de un gobierno y todo lo que este gobierno decida los afecta, por esto los mismos electores de Petro se ven ahora desconcertados pues el gobierno del cambio sigue los mismos pasos de sus antecesores, sumiendo a la nación en una crisis económica de la que hasta ahora se esta viendo la punta la punta del iceberg que asoma por encima del mar de incertidumbre en el que se ahoga la Colombia humana y contradictores del gobierno Petro.

Un Petro que se opuso a todo lo que ahora está haciendo, Reformas a diestra y SINIESTRA, en su momento dijo que para el país era innecesaria la compra de aviones de combate para asegurar la soberanía nacional, ahora compra a Francia una flota de aviones de media tabla en tecnología y desempeño invirtiendo en estos Rafales un dineral, lo que en su momento como oposición  dijo, serviría para obras de inversión social, entonces se puede deducir de estas acciones que si es el gobierno del cambio, por que cuando era oposición pensaba diferente y ahora que es gobierno ha cambiado de pensamiento.

Los colombianos petristas y los demás colombianos de a pie están en la misma bolsa sostenida, apretada, sacudida y desgastada por la mano izquierda del presidente electo, que en ocasiones parece darle poco uso a su hemisferio cerebral izquierdo que controla los movimientos del lado derecho, pues el cambio en esos movimientos es poco perceptible ya que por lo mostrado hasta ahora usa los mismos mecanismos de sus opositores pero consiguiendo por lo que a futuro se ve, una profunda crisis económica, que la derecha que tanto ataco, nunca habría provocado.

El 2023 dejará ver la verdad del cambio, lo sabroso de vivir con una inflación galopante, un dólar disparado, una usura asfixiante, un alza desmedida y una especulación descontrolada, como las propuestas de los ministros, ministras y demás personajes designados para dirigir las entidades gubernamentales que en lo que va corrido de este 2022 han sorprendido por la desfachatez de sus propuestas, como la de parar la compra de bienestarina por ser producto de importación, desconociendo que se produce en el país, como la financiación de obras civiles con el dinero de los fondos de pensiones, como acabar con las EPS devolviendo el manejo del dinero a la corrupción de las gobernaciones y alcaldías, y otras tantas de conocimiento público.

Los colombianos seguirán igual que cuando la derecha gobernaba, sobreviviendo, con un mínimo que pierde su poder adquisitivo un mes antes de entrar en vigencia, pagaran más por un pan que cada día es más pequeño, por una leche que cada día contiene más agua, por un agua que cada día está más contaminada, por unos servicios públicos que algún día serán privados, por unos impuestos que al día siguiente van a llenar los bolsillos izquierdos y por financiar subsidios que adormecen a las juventudes nacionales, que empobrecen a las madres cabeza de hogar y las familias en acción de dependencia del estado.

La clase media del país seguirá justo en la mitad de todo y será como siempre la que nunca recibe subsidios, pero alimenta a ricos y pobres con su trabajo e iniciativa, con su emprendimiento se hacen cargo hoy como siempre de los malos gobiernos, demostrando siempre que poco le importa si el presidente de turno usa sus hemisferios cerebrales, porque ha demostrado esta clase media que es con malicia indígena, inteligencia y constancia que se sobrevive a las tormentas políticas de corrupción que llenan los bolsillos izquierdos y derechos y es por eso que Colombia es tenido en cuenta independientemente del bufón y ladrón de turno para invertir en su territorio.

Prueba de esto muy simple y sencilla  es el calendario de presentaciones y conciertos que se tiene previsto para el 2023 todo parece indicar que los distintos artistas, productores, managers, promotores de conciertos, entre muchos otros, y de todos los lugares del mundo retomaron la confianza en este territorio y le apuestan a realizar masivos eventos con boleterías que ya están vendidas, lo que demuestra la pujanza de los colombianos que llenan estos escenarios pagando precios exorbitantes por cada uno de esos asientos.

Esto gracias a una población que es más inteligente que la corrupción de su gobierno, que le gana a las cadenas de la usura, la inflación, la especulación, con las que, en especial este gobierno del presidente Petro, pretende someter a esta clase media que sostiene y sostendrá la paz y la guerra, a los ricos y a los pobres, la izquierda y la derecha que son solo formas de hacer lo mismo, robar. 

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